martes, 7 de julio de 2015

Es fácil. No es nada extraño que te enamores. Has vivido muchos momentos felices junto a esa persona que te hace sonreír cada día y te cuida y protege cada vez que estáis juntos. Es ese momento en el que realmente te das cuenta de que merece la pena compartir el tiempo de tu vida junto a él, hasta que un día te despiertas y te das cuenta de que algo has perdido. Es el rumbo de tu vida que no sabe a donde se dirige. Y piensas... ¿De verdad eres feliz? Crees que lo eres. Sabes que no. Crees que solo es un mal día pero a la vez sabes que los días no están echos para ti.
Realmente te das cuenta de que esos momentos felices vividos junto a esa persona se van desvaneciendo y la felicidad que tenías desaparece. 

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