Quererte en más fácil que olvidarte. Ni siquiera lo he intento, pero sé que no podría vivir sin ti.
martes, 16 de mayo de 2017
jueves, 11 de mayo de 2017
Es bonito
tener sueños, pensar a lo grande, tenerlo todo en nuestras manos, cerradlas y romper
aquello en lo que creíamos dejando los trocitos dentro de nuestro puño. Ilusiones que destrozamos, los dos, tú por
dejarlas atrás y yo, en fin… yo por volverlas inalcanzables, demasiadas
irreales e improbables.
Creo que, pase
lo que pase, deberíamos tener presente siempre la valentía. De esta forma
podríamos decirnos absolutamente todo, lo que queramos, sin miedo a lo que
pueda pasar. Hay algo que siempre tengo en la cabeza… Si algo acaba, pero nadie
le ha puesto fin. Si algo termina pero, a pesar de tener oportunidades para
seguir no se quieren aprovechar, ¿por qué no se dice “se acabó”?
Tú has
acabado, yo aquí sigo esperando.
Qué importará
lo que ocurre en el asiento de un coche, lo que pasa en el banco de un parque o
lo que hacemos en mi cama. Las caricias que nos dimos, las risas que nos
provocamos, las historias breves para conocernos un poco mejor, las dudas que
tuvimos sobre nosotros, que me llamaras imbécil por confesarte que me moría de
ganas por saludarte en varias ocasiones pero no tuve agallas suficientes para
hacerlo…
Vivimos lo suficiente,
lo que pudimos permitirnos, lo que tú quisiste. Aun así creo que nos faltó un
día más. Tener tiempo para mantener las cosas interesantes. Para decir con
palabras y no con evasiones que ya no hay más. Se acabaron las ganas de
besarnos, de estar juntos, de que me tapes con la sábana para no quedarme fría después
de una noche escrita.
En verdad mis
ganas siguen, pero ya estoy cansada de esperarte.
Creo que la
culpa es mía, por tener demasiados frentes abiertos, demasiadas historias en
pleno capítulo 1, pero aun así duele, ¡y cómo duele! En los comienzos tan solo
te fijas en las similitudes y diferencias que tienes con esa persona, en que
podríais formar y en lo que os identifica como humanos. Empezar es fácil, están
los sentimientos a flor de piel, las ganas de ir a más se notan, se sienten.
Puede que no estemos hablando de amor, ni siquiera de cariño. Quizá sea ganas de
tener a alguien, de tocar otro tipo de piel, de experimentar y conocer. Claramente,
de descubrir aquello que nos rodea.
miércoles, 3 de mayo de 2017
¿Alguna vez
has visto como todo cobra sentido? ¿Alguna vez has descubierto aquello que
tanto esperabas?
Puedes tenerlo
cerca, a tu lado, pero no te dabas cuenta de que estaba ahí, de que podría
coger la importancia suficiente como para cambiar tu mundo una vez más.
Es lo que me
has hecho, apareciste sin yo quererlo aunque ya sabía que existías. Estuviste
presente en los momentos en las cuales necesitaba a alguien para abrazar, sin
llamarte. Estás ahí sin pedírtelo. Estás, que es lo importante.
A veces siento
mucho por las personas que me demuestran que les importo, aquellas que sin dudarlo
me ayudan a salir adelante. Esto a su vez, me hace sentir miedo por perderlo. Por
perderte.
No me
avergüenza decir que me gusta, pero temo hacerme daño a mí misma con falsas
ilusiones e historias utópicas que no conducen a nada, a nadie y que por
supuesto, no existen. Gracias a este tipo de experiencias sé que hacernos daño
a nosotros mismos en muy fácil, y que el miedo va acompañado de dolor cuando
admites la realidad: querer a una persona, y a cambio ser una más con la que
pasar el rato.
No podemos predecir con certeza aquello
que va a pasar. No sabemos ni siquiera en qué punto nos encontramos, no sabemos
si nos tenemos el uno al otro.
Ojalá fuera así, sin trampas, sin
altibajos, pero no todo es lo que deseamos. Queremos comernos el mundo, y no
nos damos cuenta de que lo necesitamos entero para vivir.
¿Cómo definir mi mundo? Claramente no es
cosa fácil, más bien diría que es casi imposible de adivinar, sobre todo ahora,
ya que todos los caminos están enredados y no veo una salida clara, una vía de
escape que me libere de esta situación.
No dudaría ni un segundo si tuviera que
darte todo el amor que tengo. Lo tengo claro, eres tú y solo tú, tan solo eres
el único motivo para seguir con todo hacia adelante y poder conseguir los
objetivos que me propongo, pero solo los míos, las pequeñas cosas que pueden
hacerme feliz.
Respira hondo y di todo lo que te se pase
por la cabeza sin pestañear, así sabré que hay dentro de tu mente, aquello a lo
que aferrarme en los malos momentos, aquel motivo por el cual creer.
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