lunes, 10 de agosto de 2015

Vengo a decirte lo mismo  que tantas veces te he dicho. Eso que poco me cuesta  y que tú nunca has oído. 
Pequeña de las dudas infinitas, aquí estaré esperando mientras viva. Vengo a decirte que el tiempo que ya llevamos perdido, es sólo un tiempo pequeño  en el cielo del olvido. Que todo el daño que tengo de lo que ya hemos sufrido, que no quise vivir de algo para que hayas aprendido. 
Porque como yo a veces sueño, nadie ha soñado contigo, que como te echo de menos, no hay en el mundo un castigo.
Pequeña de las dudas infinitas, aquí estaré esperando mientras viva. No dejes que todo esto quede en nada  porque ahora estés asustada.
Vengo a decir que lo siento, aunque no tenga un motivo, para que cuando estés sola sepas que a tu lado sigo. Para que sientas que tienes  siempre a tu lado un amigo. Porque no quiero perderte, no quiero ser yo el perdido. 
Líbrame del mal que me atenaza.  Tu que un día me escuchaste y siempre te he notado a mi favor   Hoy te ruego que derrames toda tu bondad, toda tu gracia. Concédemelo. Puedo sentir la furia desencadenada en contra de lo que hace que se mueva mi corazón. Sístole, diástole, como una bomba apunto de reventar en mi interior. Si noto que se acerca tu adiós. 
Aflójame el dedo de la garganta. A punto de estrangularme y de dejarme sin respiración. Crees que no puedes hacerlo pero bastará con tu palabra. Sólo tu puedes salvarme aunque sé que no te quedan ganas. Vuelve a intentarlo.

viernes, 7 de agosto de 2015

Te busco en el hueco que queda en mi alma tan frío y profundo que no encuentro nada. Quisiera volverme invisible y colarme esta noche en tu cama.
Me acuesto a la sombra de un árbol sin ramas. Las dudas y el miedo me sirven de almohada. Dormirme sería imposible, la hierba me escuece en la cara.