"Una gran amiga desde hace muchos años y que la debo mil y un abrazos."
lunes, 27 de julio de 2015
miércoles, 22 de julio de 2015
Aquellas personas que echaste de tu vida vienen dando golpes sobre la puerta. No entran, no pasan, simplemente se quedan esperando tu llamada.
Un adiós no siempre es un adiós, a veces significa "no te vayas nunca" y sí, te espero con la misma cara que tenía cuando te fuiste. Con las mismas ganas de volver a verte, deseando hablar contigo, deseando estar a tan solo centímetros de ti.
Pasamos de ser buenos amigos a buenos desconocidos, a buenos compañeros de la ignorancia que no quieren darse cuenta de lo que nos necesitamos mutuamente.
¿Y el daño que nos hacemos sin querer? Somos fantasmas escupiendo recuerdos que hacen que pasemos de la tranquilidad al desorden. Alteran todo aquello que llamamos vida y se convierten en el centro de nuestra atención. Tú el mío y yo el tuyo.
Podríamos decir que fue aquel golpe de mala suerte que llamó a la puerta y no dejé pasar.
Un adiós no siempre es un adiós, a veces significa "no te vayas nunca" y sí, te espero con la misma cara que tenía cuando te fuiste. Con las mismas ganas de volver a verte, deseando hablar contigo, deseando estar a tan solo centímetros de ti.
Pasamos de ser buenos amigos a buenos desconocidos, a buenos compañeros de la ignorancia que no quieren darse cuenta de lo que nos necesitamos mutuamente.
¿Y el daño que nos hacemos sin querer? Somos fantasmas escupiendo recuerdos que hacen que pasemos de la tranquilidad al desorden. Alteran todo aquello que llamamos vida y se convierten en el centro de nuestra atención. Tú el mío y yo el tuyo.
Podríamos decir que fue aquel golpe de mala suerte que llamó a la puerta y no dejé pasar.
martes, 7 de julio de 2015
Es lo que opinaba Daniel. Sabía que sus sentimientos hacia Carolina se estaban acelerando cada vez más y más, hasta el punto de estar dentro de un círculo de desesperación y malestar. Él no podía hablarle, no acercarse a ella para saludarla. Casi no podía ni respirar. Pero sus ojos se clavaban en los de ella con la esperanza de que los corazones saltasen de alegría. Le miraba con una forma peculiar mientras ella le contestaba con una sonrisa de oreja a oreja.
La preocupación de Daniel se basaba únicamente en Carolina y en sus sentimientos por un amor que no pertenecía a Daniel. ¿Y qué puede hacer él?
El miedo le rodea, sabe lo que siente, lo que tiene que decir, lo que verdaderamente le hace feliz pero ha llegado a un punto de que esa felicidad se vuelve inalcanzable.
Las declaraciones son para los valientes y Daniel, pese a tratarse de su felicidad, prefiere mantenerse al margen de esta loca situación.
Es fácil. No es nada extraño que te enamores. Has vivido muchos momentos felices junto a esa persona que te hace sonreír cada día y te cuida y protege cada vez que estáis juntos. Es ese momento en el que realmente te das cuenta de que merece la pena compartir el tiempo de tu vida junto a él, hasta que un día te despiertas y te das cuenta de que algo has perdido. Es el rumbo de tu vida que no sabe a donde se dirige. Y piensas... ¿De verdad eres feliz? Crees que lo eres. Sabes que no. Crees que solo es un mal día pero a la vez sabes que los días no están echos para ti.
Realmente te das cuenta de que esos momentos felices vividos junto a esa persona se van desvaneciendo y la felicidad que tenías desaparece.
Realmente te das cuenta de que esos momentos felices vividos junto a esa persona se van desvaneciendo y la felicidad que tenías desaparece.
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