domingo, 28 de abril de 2013
Pasa la página y date cuenta de que ha terminado pero algo nuevo va a empezar. Mira hacia delante y deja todo atrás. No vas a olvidar nada, pero hay que dar paso al futuro, a la luz que entra por la ventana, a las sonrisas que pasan, que ves, que provocas. Siéntate a pensar y deduce que de nada puedes crear algo. Siente tus penas, tus miedos, tus inquietudes y con un suspiro déjalos ir a un lugar donde no sean capaces de volver.
miércoles, 24 de abril de 2013
Ven, caminemos hasta el borde de lo que creíamos haber conocido. No estoy segura de lo que va a ser esto, pero con los ojos cerrados todo lo que veo es el horizonte a través de la ventana. Aguanto la respiración mientras tú avanzas, saboreo tus labios y siento tu piel. Cuando llegue el momento, no tengas miedo, tan solo bésame.
lunes, 22 de abril de 2013
sábado, 20 de abril de 2013
miércoles, 17 de abril de 2013
martes, 16 de abril de 2013
miércoles, 10 de abril de 2013
domingo, 7 de abril de 2013
Querido diario.
Ya no puedo más. Los días pasan y siento que todo esto está cambiando de alguna manera. Intento pasar desapercibida, pero me es imposible. Me oculto entre las palabras, entre el tiempo, pero no soy capaz de no recordar todos los momentos vividos y de acostumbrarme a que una parte de mi se ha desvanecido. Puede parecer una tontería, pero a pesar de que ya han pasado dos meses desde que el adiós se aferró a mi, yo a él le siento a mi vera. Me cuesta verle caminando con la mirada fija y sonreírlo con una voz aguda diciendo "hola". No soy capaz de pensar en él sin echar una lágrima, sin pensar que pude hacer mal. Sí, es lo de siempre, problemas de adolescentes, unos vienes, otros vendrás, el problema es que yo no me identifico como una chica de dieciséis años. Los problemas y dificultades que he tenido a lo largo de mi vida me han echo crecer a pasos agigantados y a ser más consciente de lo que ocurre a mi alrededor. Siento que este lugar no es para mi, que estando aquí mi vida poco a poco se vuelve pequeña e indefensa. Alejarme de todo sería lo ideal para empezar de nuevo, pero me es imposible. ¿Cómo puedo ser feliz? Intento buscar motivos para serlo, pero no encuentro ninguno, tan solo puedo confiar en la música y en los libros, me oculto entre las palabras de trescientas hojas y en cada sílaba de las palabras de las letras de Nirvana o de Benjamin Burnley, cantante y compositor de la banda Breaking Benjamin. En fin, mañana será otro día, otras veinticuatro horas para pensar en lo mismo sin llegar a nada. Otra vez las mismas caras, los mismos gestos... Día tras día y yo de mientras me como la cabeza.
Ya no puedo más. Los días pasan y siento que todo esto está cambiando de alguna manera. Intento pasar desapercibida, pero me es imposible. Me oculto entre las palabras, entre el tiempo, pero no soy capaz de no recordar todos los momentos vividos y de acostumbrarme a que una parte de mi se ha desvanecido. Puede parecer una tontería, pero a pesar de que ya han pasado dos meses desde que el adiós se aferró a mi, yo a él le siento a mi vera. Me cuesta verle caminando con la mirada fija y sonreírlo con una voz aguda diciendo "hola". No soy capaz de pensar en él sin echar una lágrima, sin pensar que pude hacer mal. Sí, es lo de siempre, problemas de adolescentes, unos vienes, otros vendrás, el problema es que yo no me identifico como una chica de dieciséis años. Los problemas y dificultades que he tenido a lo largo de mi vida me han echo crecer a pasos agigantados y a ser más consciente de lo que ocurre a mi alrededor. Siento que este lugar no es para mi, que estando aquí mi vida poco a poco se vuelve pequeña e indefensa. Alejarme de todo sería lo ideal para empezar de nuevo, pero me es imposible. ¿Cómo puedo ser feliz? Intento buscar motivos para serlo, pero no encuentro ninguno, tan solo puedo confiar en la música y en los libros, me oculto entre las palabras de trescientas hojas y en cada sílaba de las palabras de las letras de Nirvana o de Benjamin Burnley, cantante y compositor de la banda Breaking Benjamin. En fin, mañana será otro día, otras veinticuatro horas para pensar en lo mismo sin llegar a nada. Otra vez las mismas caras, los mismos gestos... Día tras día y yo de mientras me como la cabeza.
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