Aquellas personas que echaste de tu vida vienen dando golpes sobre la puerta. No entran, no pasan, simplemente se quedan esperando tu llamada.
Un adiós no siempre es un adiós, a veces significa "no te vayas nunca" y sí, te espero con la misma cara que tenía cuando te fuiste. Con las mismas ganas de volver a verte, deseando hablar contigo, deseando estar a tan solo centímetros de ti.
Pasamos de ser buenos amigos a buenos desconocidos, a buenos compañeros de la ignorancia que no quieren darse cuenta de lo que nos necesitamos mutuamente.
¿Y el daño que nos hacemos sin querer? Somos fantasmas escupiendo recuerdos que hacen que pasemos de la tranquilidad al desorden. Alteran todo aquello que llamamos vida y se convierten en el centro de nuestra atención. Tú el mío y yo el tuyo.
Podríamos decir que fue aquel golpe de mala suerte que llamó a la puerta y no dejé pasar.
Un adiós no siempre es un adiós, a veces significa "no te vayas nunca" y sí, te espero con la misma cara que tenía cuando te fuiste. Con las mismas ganas de volver a verte, deseando hablar contigo, deseando estar a tan solo centímetros de ti.
Pasamos de ser buenos amigos a buenos desconocidos, a buenos compañeros de la ignorancia que no quieren darse cuenta de lo que nos necesitamos mutuamente.
¿Y el daño que nos hacemos sin querer? Somos fantasmas escupiendo recuerdos que hacen que pasemos de la tranquilidad al desorden. Alteran todo aquello que llamamos vida y se convierten en el centro de nuestra atención. Tú el mío y yo el tuyo.
Podríamos decir que fue aquel golpe de mala suerte que llamó a la puerta y no dejé pasar.
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