Ellos son felices, pues así
debería ser el amor, pura felicidad. El amor es despertarse y darle los buenos
días a esa persona, que aunque no esté contigo en ese momento, imaginas
abrazarle y piensas en él nada más poner los pies en el suelo.
El amor es estar el uno junto al
otro. Acompañarse, apoyarse, estar ahí en todo momento, estar para lo que sea,
para todo, para nada. Estar porque simplemente quieres estar. Estar porque
harías cualquier cosa por esa persona.
Besos, abrazos, caricias,
sonrisas, risas, carcajadas, cosquillas y todo eso por un motivo, por una
razón. Porque en el momento que te ocurre esto sabes que no puede haber nada
mejor. Porque el motivo es una persona y te sientes feliz porque sabes que está
contigo, que te quiere, que te cuida y que te protege.
Eso es amor, la fuerza que une a
dos personas, la fuerza que nadie puede vencer. La fuerza que ambos ponen y les
convierten en invencibles.
Parece fácil, pero no lo es. Es
encontrar a tu otro yo, a otra persona que te complemente y que te hace estar
al 100%.
Puede que lo tengas enfrente y no
lo veas, puede que sea alguien que conozcas desde hace años, incluso puede ser
alguien que conozcan de apenas unos minutos. Es lo que te haga el corazón
sentir. El temblor por ver a esa persona, las miradas que esquivas para que no
vea.
Es el fuerte “boom boom” que
notas sin tener la mano sobre el corazón.
Es la persona cuya primera
relación era sola amistad y ahora es amistad y algo más. Ese más que no solo
muestra amor, sino enamoramiento.
No solo son los besos quienes
demuestran ese enamoramiento. Los enamorados van a más. Se expresan, dicen lo
que sienten desnudos, juntos, pegados, a tan solo a unos centímetros,
conectando, formando uno.
Es el momento donde el mundo se
detiene. Donde sientes un millón de fuegos artificiales dentro de ti hasta que
llega la calma.
Todo esto es lo que siento yo por
ti y es lo que creo que somos. Dos personas que se aman hasta el final de sus
días. Que lo dan todo por el otro.
Haría cualquier cosa por ti con
tal de verte feliz. Si necesitas un abrazo yo te daré dos, si necesitas un beso
te daré mil. Si necesitas que esté contigo, no me marcharé.
Para todo, para lo bueno y lo
malo, para las risas y los llantos, me tendrás a tu lado. Porque eso es lo que
hacen las parejas. Se aman y se respetan, se quieren y confían el uno en el otro. Y yo simplemente
daría todo lo que tengo, solo por verte sonreír, porque con eso, ya me haces
feliz.