Es difícil, ¿verdad?
Nunca hubieras podido imaginar que aguantarías tanto, tantos días y tantas
noches de desconcierto. Es el momento para afrontar todas tus derrotas, decir “se
acabó”, “no haré más”, y poder continuar para sumarle kilómetros a tu vida.
En ese
instante te detienes, coges todas las frustraciones y las dejas ir, coges aire,
respiras, miras a la derecha y luego a la izquierda, y por último agarras todo
tu valor para dar un paso hacia delante, ese paso que dudaste durante
mucho tiempo para llevarlo a cabo, solo es una pisada más pero que cambia el
rumbo de tu vida.
Claramente es
eso, avanzar lo más que se pueda, recorrer cada lugar, llenarnos de buenos
recuerdos. Lo típico de “borrón y cuenta nueva”. Unos dicen que puede
conseguirse, otros dicen que es casi imposible pero, ¿quién sabe? Ellos no son
ni tú ni yo, ellos no son nadie y a mi juicio diría que son inexistentes.
Yo creo que es
una falsa ilusión, y ahora lo entiendo, el plan B es seguir siempre con el plan
A, es avanzar sobre uno mismo para conseguir grandes cosas. No podemos tirar
todo por la borda, no podemos reemplazarnos. Tenemos que mirar hacia adelante,
pero también podemos mirar hacia atrás, refugiarnos en recuerdos, en hechos, en
las veces que has dicho “gracias” y recordar lo feliz que fuiste.
¿En serio
quieres cambiarlo? Tú eres mi plan A, B, C…
en todo lo que hago aparece esa pequeña voz que dice “sigue”. Pienso en
ti y no me preocupa. Sé que eres fundamental y que formas parte de mí y por eso
estás en todos mis planes, porque tú eres el plan A, el primero, el principal,
y aunque tenga que dejarte marchar, en el plan Z habrá un poco de ti.
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