Primero dijiste que necesitábamos hablar, ya que es sólo una pequeña charla, el sonrió educadamente. Y tu echaste una mirada a la derecha hacia una ventana. Mientras el iba a la izquierda, tu permaneciste en la derecha, entre la línea del miedo y de la culpa y empiezas a preguntar por qué has venido aquí.
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