No hay que ser especial para que te acepten, no hay que ser guapo para que te quieran, no hay que tener ciertas cosas para que se interesen por ti. Hay que ser uno mismo en todo momento. Es como si conoces a una persona de Japón, a otra de Rusia y a otra de la Ciudad de México. Cada persona es un mundo, y yo estoy por conocer un millón.
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