Este no es el final, este
no es el comienzo.
Es solo una voz que suena
como un desastre,
estremeciendo cada
revisión.
Pero escuchas el tono y
el ritmo violento,
y aunque las palabras
suenan sensatas, algo falta en ellas.
Decimos “¡Sí!” con los
puños en el aire,
Como si estuviéramos
sujetando algo que es invisible ahí,
porque vivimos a la
merced del dolor y el miedo
y hasta que no lo
eliminemos y lo olvidemos,
esto no desaparecerá.
Deseando que llegue el
final,
deseando haber tenido la
fuerza para enfrentarlo.
Esto no es lo que había
planeado,
está fuera de mi control.
Volando a la velocidad de
la luz,
los pensamientos rondan
en mi cabeza.
Tantas cosas que quedaron
sin decir
Es difícil dejarte ir.
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