miércoles, 24 de octubre de 2012

Lo que me queda por decir.

De verdad, nunca pensé que llegaría a esto, a quererte tanto, porque tú eres lo primero que hay en mi vida, eres el primero en el que pienso cada mañana al despertarme, cada minuto.
Recuerdo el primer día que te vi, una persona más a mi alrededor. Ignoración más que nada. Empecé a observar como eras y me ponías muy nerviosa, odio era lo que sentía, y cada vez aumentaba al escucharte hablar. Así fueron muchos días, pero una grande y mala noticia hizo darme cuenta de que todas las personas se merecen oportunidades y yo no te había dado ninguna, así que intenté verte de otra manera.
Poco a poco empecé a cogerte cariño y aprecio, no éramos amigos pero sí buenos conocidos. 
Llegó el verano, una magnífica estación del año. Tiempo libre, amigos, fiestas... Una fiesta importante para ti, tu cumpleaños, justamente a media noche te felicité con un simple felicidades acompañado de dos besos y un abrazo. Desde ese día empezamos a ser amigos y a hablar cada día.
El verano es muy largo, así que tuvimos tiempo para conocernos de verdad. Una noche, después de mantener nuestra conversación cotidiana, me tumbé en la cama y pensé que te habías convertido en una persona muy importante para mí, eras uno más de las pocas personas a las que quiero de verdad y a las que considero que son lo que necesito para sonreír. Mi amigo, sonaba bien. Para mí la amistad es lo más valioso que se puede tener y no lo cambio por nada. No te cambiaría por nada.
Un sábado por la noche, no podíamos faltar a esa cita con los amigos y el alcohol. Pero las normas son las normas, te tuviste que ir pronto para evitar una charla y un castigo. Desde casa me hablaste, yo estaba tomando algo un poco pensativa, tenía ganas de alejarme un poco de todo lo que me rodeaba, así que dando un paseo con una amiga, nos fuimos a casa, pero por el camino decidimos que no nos apetecía llegar, así que te dije si venías con nosotras a dar otro paseo. Aceptaste. Las cuatro de la mañana y seguíamos en la calle. A la hora de irnos, nos despedimos con un buenas noches, que duermas bien, y yo me metí en la cama con una sonrisa. 
Otra fiesta veraniega, la última, a principios de septiembre. Yo con mis amigas y tú con tu primo, estuvimos tres minutos juntos, pero eso me bastó, siempre te alegra ver a un amigo y si es uno verdadero deseas verlo cada día. Pero por casualidad, sin querer y sin darte cuenta, supe que yo para ti era algo más que una amiga, y me asusté, quise ignorarlo pero no pude. Lo disimulé durante un buen rato, pero pensándolo bien, rompí a llorar. No sabía muy bien la razón, pero temía perderte, pensaba que todo iba a cambiar.
Esos días fueron difíciles, empezamos al instituto y no era capaz de pensar igual que antes. Cómo hablábamos todos los días y al terminar me decías que me querías, yo te decía lo mismo. Dos "te quiero", la misma palabra, pero con significados diferentes. 
Esa expresión siempre, las cosas bonitas que me decías, poemas que me escribías, lo que no decías. Me dí cuenta de que era verdadero, nunca dudé de ti, y empecé a verte diferente. Creía en la posibilidad de estar juntos, pero yo soy muy cobarde y nunca te dije nada, sólo lo sabían mis amigas, y ellas me convencieron para decirte que sentía algo más que una amistad.
Un sábado por la tarde, un paseo los dos solos, pero no fuimos capaces de decir nada. En blanco, bloqueados, así que llame a una amiga para poder hacer el momento menos vergonzoso. Pasamos un tarde genial, aun que en un momento empezó a llover y tuvimos que ir a casa.
Pocos días pasaron y yo quise asegurarme de que lo que tu sentías era de verdad, que no eran ilusiones ni fantasías mías, quería poder dar un primer paso, pero justamente me dijiste si me apetecía quedar después de clase, yo acepté sin pensarlo un segundo. 
Lunes, nervios, una mañana con un millón de pensamientos pasando por mi cabeza, las cuatro y media de la tarde, me arreglé un poco y me fui al lugar donde habíamos quedado. No pasaron dos minutos y apareciste, y en cuestión de segundos dijiste que tenías que hablar conmigo. Recuerdo esas palabras... "estoy algo nervioso, tengo que decirte que me gustas bastante y quisiera pedirte". Una sonrisa y fuegos artificiales dentro de mi, paralizada, bloqueada, pero reaccioné rápido. "Tú también me gustas, podemos intentarlo". Felices, no había otra palabra, estábamos felices, contentos y con un primer beso nos sobrepasó la alegría.
Desde ese momento, la magia me enamoró. 


Te quiero. 
8 de octubre de 2012.

martes, 16 de octubre de 2012

+ ¿Qué echas de menos de él? 
- Echo de menos su voz... Su voz diciendo que me quiere.
- ¿Te gusta esta vida? 
+ Mucho. De todos modos, no tengo otra.

lunes, 15 de octubre de 2012

Cierra tus ojos. Ciérralos con fuerza. ¿Puedes escuchar cuánto te amo? Eso es lo que importa.
A todos nos han pisoteado el corazón, pero la culpa la tenemos nosotros por ponerlo en bandeja. 
La cosa más insignificante puede cambiarte la vida, en un abrir y cerrar de ojos, cuando menos te lo esperas, ocurre algo por casualidad, que te embarca en un viaje que no habías planeado, rumbo a un futuro jamás imaginado.
Feliz, ese es justo mi problema, que yo no puedo ser feliz. Nunca lo he sido, ni cuando me han pasado cosas buenas, no os podéis imaginar lo que es levantarse todos los días sin ninguna motivación, los esfuerzos que tengo que hacer para encontrar una razón, sólo una,  para no mandarlo todo a la mierda. Os aseguro que pongo todo mi empeño en ello, todo, todos los días de mi vida.
Esto es como una partida con las cartas marcadas. Ya sabes quien va a ganar, pero tienes que jugar hasta el final. Por lo que más deseamos, siempre hay que pagar un precio.

domingo, 14 de octubre de 2012

Ella puede no querer toda la verdad, pero sí quiere que seas tú mismo. Puede no quererlo ver de golpe, pero quiere verlo. Así, esta noche, cuando te preguntes qué decir o cómo te ves, o si le gustas o no, recuerda: Ella ya salió contigo. Eso significa que dijo que si, cuando podría haber dicho que no. Eso significa que hizo un plan, cuando podría haberse librado de ti. Eso significa que no va a ser tan duro tu trabajo para hacer que le gustes. Tu trabajo es no arruinarlo todo.
+ Quédate en mis recuerdos, donde perteneces. 
- Yo nunca seré un recuerdo.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Yo no soy todo lo que tienes. Tal vez podríamos encontrar nuevas formas de fracasar.